Cinco libros que se pueden leer antes de terminar 2017

 

Fábulas
Esopo

Hay algo muy familiar en el nombre de Esopo y sus fábulas, un preconocimiento que nos da una imagen idílica de sus historias de animales parlantes, tenidas por muchos como cuentos con moralejas o literatura infantil primigenia, a lo Grimm o Hans Christian Andersen. Pero no es ninguna de las dos: Esopo forma parte de la literatura griega tanto como Hesíodo o el propio Ovidio por la potencia y gravedad de las historias que se le atribuyen. En esta edición de las Fábulas —traducida por Júlia Sabaté y con introducción de Robert Temple, el mayor experto en Esopo— los animales dan un asomo directo a la sabiduría antigua, muchas veces (como en la buena mitología) de formas contradictorias entre sí.

Borges esencial
Jorge Luis Borges

De todos los volúmenes conmemorativos entre la Real Academia de la Lengua Española y Alfaguara, éste es el único que encapsula a un escritor en todos sus registros; no por la evidente brevedad de los textos de Borges, más bien porque la selección se concentra en los libros perentorios: El Aleph, Ficciones, Otras inquisiciones así como racimos de poemas y ensayos. Un libro que les sirve sobre todo a los lectores cautivos del argentino, al mismo tiempo que una antología para iniciados.

Homo Deus
Yuval Noah Harari

Quizá esta secuela no es tan intensa como su predecesor, De animales a dioses, porque se lanza hacia el futuro y no a los cientos de miles de años de evolución del humano como animal y como criatura social. Pero Homo Deus puede leerse con los mismos ojos emocionados que tenían los futuristas o los escritores de ciencia ficción utopista cuando hablaban de un porvenir desaforado, sólo que Yuval Noah Harari lo hace amparado en los conocimientos científicos contemporáneos. La prognosis del israelí no es modesta, incluye desde la eliminación de la desigualdad económica hasta la consecución de la inmortalidad. Por eso este libro es también una apuesta: ¿podrá este almanaque del futuro sobrevivir a sus propios sueños?

Temporada de Huracanes
Fernanda Melchor

Ésta fue una de las novelas más leídas del año. El caudal narrativo de sus páginas se precipita sobre el lector literalmente como un huracán, y deja un estrago de violencia sin redención. La historia de la Bruja y sus desventuras en una región cañera de México —delatada por las groserías y la vitalidad lingüística de sus personajes— se desmarca a la vez de la novela negra y de su más reciente evolución, la narconovela. Queda algo más intenso y a pie del cañón: un pueblo en vilo, como lo quiere la microhistoria.

Las cenizas y las cosas
Naief Yehya

Ésta es una novela cruel e insoportable. Pero también hace reír mientras tortura a su lector con una secuencia tras otra de hechos desafortunados y estúpidos protagonizados por Niarf Yahamadi, escritor mexicano-iraní, alias de Naief Yehya. En un principio parece una tragicomedia como las que forjan Ibargüengoitia o Juan Villoro en sus cuentos, pero después nos revela su cara más profunda: sí, la situación es humorística pero, sobre todo, kafkiana (especialmente en lo que respecta a El Castillo); el pueblo de San Ismael, a donde Niarf va a parar, es un pastiche de Cuévano y, más importante aún, de Comala. Un último elemento, el que trata sobre la irrelevancia de la escritura y de sus creadores, no tiene parangón en su sinceridad, lo cual es mucho decir en una época donde los escritores hablan mal de sí mismos como una forma de falsa modestia.

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