El boleto de ida hacia lo fantástico

No cabe duda de que ciertas antologías se han convertido, con el tiempo, en herramientas claves para estudiar cómo es que nuevos autores se dan a conocer o cómo es que se replantea el valor de otros. Una antología es un espacio que invita a dialogar sobre la crítica literaria y su impacto en la historia de la literatura.

Publicado en 1940, Antología de la literatura fantástica, es un libro en donde colaboraron Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo: importantes personalidades del mundo cultural argentino del siglo XX. En el prólogo, Bioy Casares asegura que el libro no comenzó con la intención de ser una antología sino que surgió, más bien, de un criterio hedónico de poner los cuentos favoritos de cada compilador. «Una noche de 1937 hablábamos de literatura fantástica. Discutíamos los cuentos que nos parecían mejores: uno de nosotros dijo que si los reuniéramos y agregáramos los fragmentos del mismo carácter anotados en nuestros cuadernos obtendríamos un buen libro».

A más de media década de su publicación, Antología de la literatura fantástica se ha convertido en un punto de partida para estudiar el cuento como género y, por supuesto, lo fantástico. Sin embargo, no es fácil delimitar estos términos. Bioy Casares habla de esto en el prólogo: «Pedimos leyes para el cuento fantástico: pero ya veremos que no hay un tipo, sino muchos. Habrá que indagar las leyes generales para cada tipo de cuento y las leyes especiales para cada cuento. El escritor deberá pues, considerar su trabajo como un problema que puede resolverse en parte por las leyes preestablecidas, y en parte, por leyes especiales que él debe descubrir y acatar».

Es decir, hay leyes preestablecidas y generales para estudiar «el cuento» como género y hay leyes especiales que emanan de cada uno. Las palabras de Bioy Casares parecen, en realidad, un aviso y una recomendación: primero, para que se dejen a un lado, por el momento, las preguntas generales de tipo académico y segundo, para avivar la curiosidad del lector, alejarlo de la cotidianidad y acercarlo a la aventura.

Antología de la literatura fantástica presupone una aventura a la que hay que adentrarnos con la mayor libertad posible. Nos ofrece un boleto de ida a un destino incierto sin un regreso establecido. Nos expone el amplio panorama que ofrece el cuento pero también la discusión sobre diferentes corrientes y posturas que han surgido de lo fantástico: el relato policíaco, la ciencia ficción, el cuento de terror, entre otras.

Por lo tanto, lo fantástico no es un movimiento particular de una época, sino un modo de ver y hacer literatura que ha existido y seguramente seguirá existiendo por mucho tiempo en distintos lugares del mundo. La antología reúne un gran número cuentos de distintas procedencias, de una manera muy enriquecedora ya que no contiene ningún tipo de línea cronológica o geográfica que nos indique cómo leer. Podemos encontrar muchos vínculos en los cuentos y líneas de trabajo que plantean múltiples descubrimientos. Es una sensación parecida a la de viajar lejos o encontrar cerca. Bien se puede de pronto descubrir un barrio nunca antes visto en la esquina de un lugar conocido, o sentir cierta familiaridad a kilómetros de distancia en un lugar completamente desconocido. Esta antología nos permite regresar a esos mundos en donde la imaginación pone en movimiento nuestras dudas, inquietudes y ganas de descubrir lo imperceptible en la actividad milenaria de narrar.

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