El ciclo del dolor: cuando la víctima ataca

«¡Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!»

Dante, La Divina Comedia

 

Si algo caracteriza a la novela por encima de otros géneros, eso es la capacidad que tiene para desarrollar personajes psicológicamente complejos y lanzarlos al mundo para ver cómo se desenvuelven. Hay algo en ella, ese suelo fértil, que los deja crecer como plantas en un jardín abandonado pero abonado constantemente por la mano del autor. No pocas veces este se ve rebasado por las evoluciones de sus creaturas literarias, pero eso es también parte del encanto.

La novela que hoy me ocupa no es la excepción. Escrita a cuatro manos por un productor y un músico suecos, comenzó como una terapia en la que ambos se involucraron para extirpar algunos demonios personales: en sus palabras, vertieron al papel aquello que más los asusta y encoleriza. Luego de documentarse sobre los niños soldado de Sierra Leona y diversos casos de abuso infantil, lo que surgió fue tan crudo que decidieron dotarlo de un matiz ficcional que suavizara los aspectos más duros del relato.

Persona es una enredadera que lenta y cuidadosamente va envolviendo al lector hasta dejarlo sin aliento, apresado por la ferocidad de su prosa. Sin ninguna consideración por la sensibilidad del lector, Erik Axl Sund (el seudónimo en que estos dos autores se conjugan) se lanza al ataque como un bólido rampante, en curso de colisión hacia la conciencia del lector, no tanto para atormentarlo como para sacarlo de su comodidad y provocarlo a la reflexión.

Aunque en realidad es una sola y extensa novela, se decidió dividirla en tres entregas. La historia comienza con Kråkflickan (“Chica Cuervo”, en sueco) y que en lengua castellana se publica bajo el sugerente nombre de Persona. A través de una terapeuta obsesionada con dos casos extremos de violencia, conoceremos los intrincados recuerdos de una enigmática mujer y su desdoblamiento de personalidad, al tiempo que una valiente detective emprende la búsqueda de un asesino en serie que pone a temblar al país entero.

En esta primera parte se exploran las circunstancias que dieron forma a una psique sumamente peculiar: una presa convertida en depredadora, un alma tan atormentada por el mundo que la rodea que decide invertir su papel. Los dos volúmenes restantes se reservan el diagnóstico y la catarsis, en lo que se muestra como una novela más psicoanalítica que criminal, una de las apuestas literarias más importantes del momento, y muestra de que una novela puede ser tan entretenida como intelectualmente demandante.

 

 

Reseña Persona, Eriksson Axlander Sundquist, Reservoir Books (Roja&Negra), México, 2015.

 

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