Elogio de la educación de Mario Vargas Llosa

Actualmente, parece ser que la literatura como medio de entretenimiento está en riesgo, pues la oferta de los medios es bastante más amplia: conciertos, cine, teatro, museos, eso ha existido durante mucho tiempo, pero ahora, con el internet ¿qué lugar queda para la literatura?

Mario Vargas Llosa sabía que la literatura, a diferencia de otros tipos de arte, exige del espectador un esfuerzo. Porque en contraste con el cine o el teatro, no nos da imágenes ni voces ya elaboradas. Cuando uno lee, tiene que imaginar todo esto. Y sin embargo, las lecturas, los pasajes de algunos libros, pueden llegar a formar parte de los recuerdos de una persona, recuerdos tan vívidos como cualquier otro. Eso nos cuenta Vargas Llosa en uno de los ensayos de este libro. Nos cuenta cómo aprendió a leer, cómo se entretenía en su enorme casa con su familia cuando era niño, recuerda con nostalgia el camino a la escuela, los paseos, las fiestas, pero también las batallas que leyó en Los tres mosqueteros, por ejemplo.

También nos cuenta el nobel peruano sus experiencias y aprendizajes en las bibliotecas públicas, en algunas de las cuales trabajó, aquellas en que estudió y otras tantas donde escribió sus libros, esos que ahora nosotros podemos leer y que pueden ser para alguien lo que el autor llama un gran libro: no el que más se lee ni el que más se vende, sino el que más hondo marca a cada lector, el que permanece en su vida y la modifica.

No podía faltar en una colección de ensayos sobre literatura, la reflexión sobre ésta y la sociedad. Para nuestro autor, la literatura es de gran importancia, porque nos permite ver hacia otros horizontes y anhelarlos, y en el mejor de los casos hasta luchar por ellos. Pero la literatura también nos permite inconformarnos con la vida misma, con las aventuras, con los amores, con los horrores que nos narra: nos hace ver que la vida que vivimos no es la mejor. Los personajes y los mundos creados por los escritores nos muestran que las cosas, incluso nosotros mismos, siempre pueden ser mejores.

Dice Mario Vargas Llosa que la literatura “es alimento a espíritus indóciles y propagadora de inconformidad, un refugio para aquél al que sobra o falta algo en la vida, para no ser infeliz, para no sentirse incompleto, sin realizar sus aspiraciones”.

En fin, para este autor la literatura es importante porque frente a la vida, frente al mundo, nos hace inconformes, nos provoca a desear más, nos invita a examinar el mundo en el que vivimos y nos demuestra que podemos acercar este mundo real, imperfecto y al que le faltan muchas cosas, a esos mundos que tanto nos llenan y nos dan. En sus palabras, “no existe mejor fermento de insatisfacción frente a lo existente que la literatura”. Por eso, hay que leer, hay que ir a la biblioteca, por eso también, hay que enseñar y fomentar los buenos libros.

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