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Emma, querida, no escupas al cielo
Nayma Fernández Pérez comment Un comentario access_time 3 min de lectura

Cuenta tus planes a Dios si quieres hacerlo reír, o simplemente ponte en el mood Emma. En su cuarta novela, Jane Austen se valió de una protagonista “bella, inteligente y rica” para dejar claro que dichas cualidades no te libran de los enredos surgidos de “imponer demasiado la voluntad propia y pensar demasiado bien de uno mismo”, males que pusieron en aprietos a Emma.

Emma Woodhouse es un personaje adelantado a su época, tal vez por eso no simpatizaba a los lectores que la conocieron en 1813. La razón era simple: se aferraba de su favorecedora situación económica y social para soltarse de la idea de casarse.

A los veintiún años Emma se alejó de las motivaciones que otras mujeres tenían para contraer matrimonio. Ni siquiera el enamoramiento formaba parte de su plan, tal como dijo a su querida amiga Harriet, no estaba en su naturaleza el enamorarse. Sólo dos ideas crecían en su mente: llegar a los cincuenta años como una mujer soltera, respetable y sensata, alejada por completo de ser llamada “pobre solterona”, y ayudar a Harriet a elegir el mejor partido para casarse.   Ideas que pudieron ser perfectas de no ser porque se encontraron con la pluma de Jane Austen, quien entre risas le puso tinta al famoso “no escupas al cielo que en la cara te cae”.

Imagen: bustle.com

Aunque algunas biografías de la autora destacan su firmeza para aclarar que nunca escribió sobre su propia vida, en Emma pueden verse destellos de su sobrina Anna Austen. Bastó con que la novela fuera publicada para que vecinos y familiares hallaran semejanza entre el personaje y la bella, testaruda y caprichosa Anna. Conforme se avanza en la lectura cada quien puede detenerse para traer a la memoria a aquellos conocidos (o incluso a uno mismo) que han vivido en mood Emma, ya sea porque han jurado permanecer ciegos ante el amor, o bien, porque sólo resaltan la perfección de sus vidas.

Pero ese mood no es eterno, de ahí que la grandeza de Austen haya sido crear una historia a partir del mundo cotidiano de una joven adinerada y sobrada de sí misma que cuando más segura está de sus decisiones, es sorprendida por el desconcierto y la desilusión. La autora nos reservó los mejores lugares para presenciar un baile de malentendidos y enredos amorosos que llevarían a Emma Woodhouse a descubrir situaciones (y sentimientos) que escapan de su control.

A 203 años de su publicación, Emma es un libro que sorprende por la cercanía que tiene con la vida moderna. Y que, ante cualquier panorama de drama, reconforta saber que las escenas fueron dirigidas por Austen, basta confiar para encontrar el consuelo en sus palabras: “el tiempo curará la herida”.

Sobre la autora: Nayma Fernández Pérez

Ilustradora y cuentacuentos. Estuve en mood Emma al imponer mi voluntad para que mi embarazo y maternidad fueran perfectos, sin embargo, una serie de enredos médicos cambiaron mis planes. Después de una tregua en el sufrimiento, la felicidad fue visible para mí, de nuevo.

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  1. Hola Nayma. “Emma” es de mis preferidas por lo actual que es después de más de doscientos años. Solo una duda, si se publicó en 1813 han pasado 205, o ¿de cuándo es tu aportación?