Homo Deus y el camino hacia la felicidad

«No es fácil vivir sabiendo que vas a morir, pero es aún más duro creer en la inmortalidad y descubrir que estás equivocado»
Homo Deus, de Yuval Noah Harari

No cabe duda, siempre se aprende algo nuevo. Desde que caemos en la cuna; cada vez que jugamos, cuando reímos, cuando lloramos, al intentar imitar a nuestros padres, en fin, cantidad de situaciones que hacen acumular experiencia y conocimiento. Y tenemos fe (inconsciente) de que en casa con nuestros papás aprenderemos lo que necesitamos y seremos felices. Hasta que un día mamá y papá nos mandan a la escuela para seguir aprendiendo, entonces viene nuestra pregunta:

—¿Por qué tengo que ir a la escuela?

—Para que aprendas cosas que yo no puedo enseñarte Así, cuando seas adulto estarás bien preparado, tendrás un buen trabajo y serás feliz.

Será la respuesta más satisfactoria que podremos sacarle a nuestros padres.

Así caemos en la cuenta (inconscientemente otra vez) de que realmente no éramos felices y que no sabíamos tanto como pensábamos. Ahora tenemos a una persona preparada para enseñarnos que, de igual manera, pasó su vida preparándose. Todo para lograr ese estado de bienestar que nos han dicho que tenemos que alcanzar. Sin preocupaciones, sin carencias; siendo felices, pues. Ésa es la jugada, la finalidad de todos nuestros esfuerzos: “El estado de bienestar”.

Pero… ¿qué implica el bienestar en nuestras vidas? ¿Cuáles son realmente estas carencias y preocupaciones que necesitamos satisfacer?

Yuval Noah Harari nos da algo en lo que pensar como humanidad. Con base en su estudio de la historia de la humanidad, trata de abrir nuestros ojos y mente sobre los logros del hombre. Directo, sincero, implacable, nos hace reflexionar de forma fría y objetiva con datos duros sobre:

Las enfermedades. Nos dice el autor que, aunque están presentes en nuestras vidas y podemos verlas como “algo normal”, esa gripa que nos ataca año con año no causará los mismos estragos en la humanidad que aquellos que logró la peste bubónica, por ejemplo. Las enfermedades ya no tienen en jaque a la humanidad haciéndonos rezar para no ser los siguientes en caer, y aunque seguirán ahí ya no tienen la misma fuerza.

La guerra. Ha sido una constante a lo largo de la historia y ha cobrado una gran cantidad de vidas, sin embargo hoy Yuval nos invita a reflexionar si en verdad vemos la guerra como una posibilidad en nuestras vidas. ¿Será verdad que mañana nos levantaremos con un fusil en la mano? Es cierto que las armas nucleares son preocupantes, podrían destruir el mundo en un instante, pero Yuval cuestiona si el miedo que puedan sentir los responsables los hará dudar al presionar el botón rojo. Dicho de otra forma, ya no hacen la guerra como antes.

El hambre. Ésta es una de las carencias favoritas de los altruistas, y tal es su popularidad que está presente en todo el mundo, pero Yuval nos da datos duros de la realidad del hambre en el mundo. Según estadísticas, actualmente muere más gente por sobrepeso que por hambre.

Tres grandes cachetadas nos ha dado Yuval Noah Harari, entonces nos levantamos del suelo con la vista en alto y decimos: “¿Ya puedo ser feliz? ¿Qué me falta para serlo?” Después de ocuparnos de las enfermedades, la guerra y el hambre, tal vez no nos quede mucho tiempo para ser felices, así que deberíamos voltear hacia la longevidad primero. Claro que esto nos trae más problemas, pues conseguirla tampoco será fácil. Quizá necesitaremos ayuda de la ciencia, ya saben, por si necesitamos algún trasplante de hígado o riñón, o mejor aún un brazo mecánico, o tal vez podamos prever más a futuro y diseñemos gente que no se desgaste, nos clonemos o creemos inteligencia artificial…

Caramba, ahora estamos creando. Quizá nos convirtamos en dioses.

La particularidad más grande de este libro es que no hay otro que se le parezca. Yuval Noah Harari no intenta hacer un libro de ciencia, ni de historia, ni una profecía.; simplemente usa sus conocimientos para dejarnos sus impresiones de lo que podría pasar con la humanidad y, desde luego, su preocupación por este destino, pues lo que hagamos será siempre un arma de doble filo. Mientras más dueños del paraíso nos sintamos, también estaremos más cerca del infierno.

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