Los cantos del bardo

Poesías de William Shakespeare.

¿Qué se puede decir de William Shakespeare que no se haya dicho ya? Para muchos, es el escritor más importante que ha pisado este planeta. Incluso cuando otros tantos discuten su existencia; millones lo citan, lo leen,  representan sus obras.

En el volumen Poesías de la colección Obra Completa de William Shakespeare que publica Debolsillo, se reúnen algunos de los escritos menos populares del bardo: sus poemas. En este libro se encuentran “Venus y Adonis”, “La violación de Lucrecia”, los “Sonetos”, “Lamento de una amante” y “El fénix y el tórtolo”. Además de incluir el poema de Ben Jonson, considerado la primera crítica al bardo.

El libro es una cuidada edición en la que se incluye también la versión en inglés de la obra lírica de Shakespeare, cada una con una breve introducción y la dedicatoria firmada por el mismo poeta.

“Venus y Adonis”, poema narrativo con 199 estrofas de seis versos, se convirtió durante la época Isabelina en “el poema largo más vendido de la historia”. De acuerdo con Andreu Jaume, esta pieza lírica está fuertemente inspirada por Hero y Leandro, de Christopher Marlowe, y por Metamorfosis, de Ovidio, obra de la que recoge su mito; este trabajo también inspiraría otros de Shakespeare como Romeo y Julieta o Tito Andrónico.

En este poema, quizá el más sencillo de Shakespeare, se cuenta cómo la diosa Venus se enamora de Adonis. La diosa intenta en vano ganarse el amor del joven Adonis, pero éste la rechaza constantemente. Una ocasión, Venus advierte a Adonis no ir a la cacería de un jabalí al día siguiente, pero Adonis acude y entonces muere. En consecuencia, Venus declara que desde ese día amor y dolor irán juntos. Es un poema en el que Shakespeare retrata con la maestría de siempre el deseo, la lujuria, el amor y la belleza.

¿Qué soy para que así tú me desprecies?

¿Qué gran peligro esconden mis requiebros?

¿Qué mal le hará a tus labios que me beses?

Sé franco y dulce o quédate en silencio.

Tú dame un beso y yo te lo repongo

con intereses, si me aceptas otro.

“La violación de Lucrecia”, otro poema narrativo con estrofas de seis versos, es una tragedia shakesperiana en toda regla. Al igual que “Venus y Adonis”, este poema está inspirado por una obra de Ovidio: Fastos, basada en la historia mítica que lleva a la fundación de la República en Roma.

Luego de discutir sobre la fidelidad de sus esposas, Colatino y Sexto Tarquino, el hijo del rey, visitan a cada una y encuentran que sólo el primero tenía razón. Después el segundo, obsesionado con Lucrecia, esposa de Colatino, la visita y la viola. Nada más hacerlo se arrepiente. La mujer de Colatino, destrozada, cuenta a su esposo lo sucedido y se suicida. Será Bruto, amigo de Colatino, quien se vengue.

Él se escabulle cual furtivo can

y ella, cansada, cual cordera late.

Él se odia y recrimina tanto mal,

y ella rasguña, en su penar, sus carnes.

Él huye aprisa y suda culpa a mares,

ella maldice aquella noche infausta

y él ve que el goce vuela y queda en nada.

“Sonetos” pasó casi desapercibido el año de su publicación original, pese a la idea equivocada del editor, Thomas Thorpe, de sacar grandes ganancias. Los “Sonetos” se forman por cuatro estrofas en pentámetros yámbicos, un tipo de verso que Shakespeare usa con frecuencia en sus dramas.

La obra, con un total de 154 poemas, es clásicamente divididoa en dos partes: la primera es la ‘Fair Youth’, o el ‘Bello joven’, en donde se incita al matrimonio y a engendrar hijos:

Si mueres sin dejar progenitura

el mundo llorará como una esposa

preñada de viudez y no de vida,

pues tú no dejas huellas al marcharte,

en tanto que otras viudas, cuando miran

los ojos de sus hijos ven al padre.

Y al segundo se le llama ‘Dark Lady’, o ‘La dama oscura’, en los cuales alguien le escribe sobre amor a una mujer.

“Lamento de una amante” es un poema narrativo con estrofas de siete versos. Ha sido frecuentemente atribuido a uno de los imitadores más acérrimos de Shakespeare, John Davies de Hereford. En él se presenta a una mujer que junto a un río cuenta cómo fue seducida, engañada y abandonada por su amor.

“Que ahora en mí”, dice ella, “padre, veas

la huella de hondas horas de dolor.

No debe guiar tu juicio a que soy vieja:

las penas, no la edad, son mi opresión.

Aún podría estarme abriendo yo

y ser la flor que fui, de haberme dado

a mí mi amor, en vez de amar en vano”.

“El fénix y el tórtolo” es el último poema que compone esta recopilación. Escrito en tetrámetros trocaicos, es el menos reconocido de los trabajos de su autor. Está lleno de alegorías, símbolos y tragedias, lo que ha llevado a su comparación con Hamlet. Utilizando al ave fénix como metáfora, Shakespeare escribe un poema sobre el amor perfecto.

Tan fuerte era de amor el brillo,

que el tórtolo sintió el derecho,

en la mirada de fénix ardiendo,

el uno era para el otro el mío.

Más textos de Jaqueline Tavera Martínez

La crónica de El Diez

«El fútbol es una pasión mundial.» —Maradona En una ocasión el escritor...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *