Lumen y sus mujeres

“Regalé a mi padre el primer ejemplar de Tejiendo sueños,
pero pasó el tiempo y él no me decía nada.
MI padre era un buen hombre, pero costaba impresionarlo,
y no me hice muchas ilusiones de que lo leyera.
Unos años después, sin embargo, poco antes de morir,
me dijo: ‘Patricia, he leído tu libro’.
Me preparé para recibir alguna crítica,
aunque me sorprendió que llamara libro a algo tan pequeño.
‘Escribes bien’, me dijo,
y me preparó un café.
Fue el único elogio que me hizo en su vida”.
Patti Smith, Tejiendo sueños

El 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer. No obstante, en Lumen se celebra siempre. Dentro del sello por supuesto que encontramos grandes nombres masculinos en narrativa como Umberto Eco, David Grossman, George Orwell o Ernest Hemingway. Pero también es una invitación a la literatura escrita por mujeres.

Toda la obra de Virginia Woolf se encuentra ahí, desde Las olas hasta esa magnífica puesta en escena llamada Entre actos. Qué decir de las inigualables historias de Natalia Ginzburg como Léxico familiar o Familia donde detrás está el uso de un lenguaje preciso y puntilloso. Asimismo recorre la indómita prosa de Margaret Atwood, siempre entre las deseadas del Nobel, en su vertiente de cuentista con Chicas bailarinas, Un día es un día y su novela Nada se acaba, entre muchas otras. Con esas mujeres inconformes con lo que les rodea o a Jeanette Winterson en su espacio personalísimo, no sólo en otros cuentos, sino en esa belleza titulada El cuerpo escrito. Desde, ella sí ganadora del Nobel,  Alice Munro y su potente universo femenino, con una fuerza de la naturaleza que sabe recordarnos. Y qué decir, si de universos hablamos, de la incógnita de Elena Ferrante y su profundo conocimiento sobre las mujeres. Diane Setterfield, Donna Tartt, Hanya Yanagihara y Kate Atkinson son otras escritoras que circunscriben este maravilloso cosmos desde una construcción, sino de personajes femeninos, en el caso de Yanahigara, por ejemplo, de un espacio con personajes masculinos que remontan la sensibilidad y la camaradería.

Y si salimos de la narrativa para viajar por la poesía, entre Borges, Nicanor Parra, T.S. Eliot, deslumbra la dura Alejandra Pizarnik encabezando el estandarte. Su estilo existencialista, su búsqueda insaciable por entender nos inunda el cuerpo y padecemos con ella. Emily Dickinson, Cristina Peri Rossi y la genial Anne Carson son otras poetas que envuelven al sello.

Pero si vamos a los ilustrados, más allá del gran Quino con la mítica y sabia Mafalda, la risa, la crítica, la denuncia hecha por mujeres no se quedan atrás: Agustina Guerrero, Maitena, Alejandra Lunik, Flavita Banana y Raquel Riba nos muestran un espejo al margen de lo femenino – humano.

¡Cómo no va a ser Lumen un festival de letras de mujeres! ¡Cómo no hacer un homenaje a esa otra maquinaria que pregunta por la escritura, por las emociones, por las cosmogonías, por lo más humano posible! Como dice Patti Smith en M Train: “¿cómo convierte alguien su obra en criatura viva? ¿Cómo pone el autor una criatura viva en manos del lector? Sin saber qué decir, retrocedo en el tiempo. Tal vez no es adónde vamos sino que estamos yendo”. Vayamos entonces, los invito, de las letras de estas grandes escritoras.

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