Mira mi alma desnuda

La carta de “el loco”, es una de las más poderosas en el tarot. Funge como una especie de comodín que vira una tirada hacia el lado positivo y en términos generales representa el renacer o la metamorfosis del individuo a través de la acción o la búsqueda de la verdad.

Agustina y su abuelo Nicolás, personajes de la novela Delirio de Laura Restrepo, son esas cartas misteriosas, esos locos que merodean entre las vidas de sus familiares y de sus secretos constantemente al acecho, que a ratos los dejan descansar de su peso. Son los deschavetados que les recuerdan la realidad que han de negar.

¿Recuerdas al loco de la película El tren de la vida quien es el único que no cae en el juego de las apariencias?, pues algo así es Agustina, sólo que, además, es la vidente, la maga, la rebelde, la bella, la que viene de la clase social más privilegiada de Bogotá. ¿Y qué la hizo entrar en un estado delirante? Tal vez el dolor, la verdad, un amante… si tan sólo Aguilar, su pareja, tuviera una pista, pero pobre diablo muerto de angustia.

A pesar de las premoniciones que dejan inquieta a su mujer, Aguilar sale de viaje tres días; ojalá no lo hubiera hecho pues a su regreso la encuentra loca de remate, apenas asoman vestigios de la que fue su adorada Agustina. Aguilar comienza una investigación para ayudar a aliviar su locura y saldrán a la luz una retahíla de trapitos familiares.

He amado mucho a Agustina; desde que la conozco la he protegido de su familia, de su pasado, de su propia estructura mental. ¿La he apartado de sí misma?

Las primeras líneas de la novela están escritas con frenesí. Las voces de los personajes, el pasado y el presente de tres generaciones se mezclan y confunden un poco al lector, o al menos así me sucedió, pero el fin es aproximarse al delirio que padece Agustina y atraparte fácilmente en la lectura.

Me recordó el estilo de José Saramago pues no emplea guiones para indicar diálogos y cuando cambia de voz en ocasiones lo hace con un punto y coma, hay poco tiempo para la pausa y te encierra en una letanía de sucesos, emociones e imágenes alucinantes. Cabe decir que fue el Nobel portugués quien presidió el jurado del premio Alfaguara de novela en 2004, cuando resultó ganadora Laura Restrepo.

Esta historia es tanto de Agustina Londoño, como de sus padres, sus hermanos, sus abuelos y Colombia en la época de Pablo Escobar, así como del memorable personaje intruso, el Midas McAlister; un hábil lavador de dólares del narcotráfico en las silenciosas aguas de las empresas de sus amigos.

Aunque el verdadero protagonista de la novela será el olvido voluntario, las grandes mentiras que el consenso transforma en auténticas historias familiares y la doble moral de una sociedad que oculta su basura debajo de la alfombra para mantener un aparente orden, una solución fantasma que arrastrará al borde del delirio a todos los personajes, mientras aparentan no caer en la locura bajo la infalible fórmula del Midas McAlister: “No pienso en eso ergo no existe”.

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