Otra de fantasmas

“En realidad tenemos aquí demasiadas estatuas que nos acechan y espían desde todos los rincones.
¡Exhumad otras y no respondo de mi razón!” (p.132)

¿Con qué fin regresaría un espíritu de su eterno descanso a este mundo atribulado?

Las posibles respuestas apuntan hacia un retorno para cerrar un episodio inconcluso en la tierra a través de una buena dosis de venganza, redención o un ajuste de cuentas, y santa paz. No hay muchos autores que hayan descubierto el hilo negro en las historias de fantasmas, más de un mortal imagina y le atina a la causa de las apariciones del más allá, pues existen en su deambular muchas historias convencionales.

Henry James sí encontró la hebra que desenrolla la madeja. Confirió a sus relatos fantásticos un giro especial encerrando diversas manifestaciones de la malicia humana en las transparencias de sus espectros. El autor del gran clásico fantasmagórico Otra vuelta de tuerca escribió antes muchos cuentos de intriga y suspenso que más tarde rindieron frutos en este relato que se ha llevado al teatro y al cine; pues él quería describir un ambiente  que “apestara” a maldad y así exponer la debilidad de los niños al horror de la realidad.

Heredó de su padre y su hermano mayor un mundo de manifestaciones fantasmales desde su infancia. Henry James padre fue un irlandés que amasó una importante fortuna que también beneficiaría la imaginación de su hijo, privilegiado con la mejor educación, viajes y una vida social activa que le permitieron conocer a Charles Darwin, Gustave Flaubert, Guy de Maupassant, Joseph Conrad, R. L. Stevenson y Edmun Gosse, estos últimos grandes amigos de James, entre otros personajes destacados de la cultura y la ciencia del siglo xix.

Trasciende que su padre, mientras reposaba en casa después de una buena comida, fue víctima de sucesos paranormales; un escalofrío lo paralizó. La sensación sólo pudo ser descrita por éste como un “terror y temblor” inexplicables que le robaban la calma. Por otro lado, su hermano William James, fundador de la sicología funcional en Estados Unidos e investigador del ocultismo, también experimentó un hecho similar que identificó como “un miedo horrible hacia su propia existencia”. Henry James no vivió un episodio de esta naturaleza, pero siempre se mostró atento a las manifestaciones fantasmales y a sus sueños.

Fantasmas es la antología que recopila su narrativa breve sobrenatural. Incluye cuentos de su juventud que aparecieron por entregas en algunos números navideños de revistas como The Atlantic Monthly. En sus primeras narraciones: La leyenda de ciertas ropas antiguas, una historia que cuenta la rivalidad entre hermanas; De Grey, un relato romántico, cuento vampírico que muestra la influencia de algunas novelas francesas sobre el autor o El alquiler fantasma, su referencia más cercana a Poe, delatan a un Henry James que entra al género con mucha sencillez.

Fue un autor prolífico, escribía incansablemente. Estuvo a punto de perder el camino que llevaba a la literatura en la facultad de Derecho de Harvard. Sus constantes viajes y la madurez se reflejan en algunos cuentos más de la antología: El último de los Valerio, revela a un fantasma del mundo antiguo que atormenta a un conde romano a través de los ojos vacíos de las estatuas de su casa; Sir Edmund Orne, es la aparición del alma de un antiguo amante rechazado; Owen Wingrave, uno de mis cuentos favoritos, narra la historia del fantasma de una estirpe militar que ejerce su venganza sobre el joven que se ha revelado en contra de la tradición familiar de seguir el mismo camino bélico de sus antepasados; en Nona Vincent y El rincón feliz, el autor escribe desde su poco afortunada experiencia en el teatro. Ya entrado en años, cuando el autor rechazaba el ritmo ajetreado de la vida social, escribió El rincón de la dicha y La bestia en la jungla, cuentos que se trazan sobre el análisis de su propia identidad, sobre los fantasmas de la mente.

Hay mucha información de León Edel, el mayor especialista en la obra de Henry James, en esta edición de Penguin Clásicos, que enriquece cada uno de los doce cuentos recopilados en Fantasmas. Añadió prefacios claros para encontrar una segunda lectura a los relatos.

Si bien, los cuentos de Henry James no son terroríficos logran transmitir lo siniestro y lo amorfo que se oculta en lo cotidiano. Construyó espejos de la miseria que reflejan angustia y sentimientos de culpa en sus personajes.

Los fantasmas de James no están precisamente afuera, te habitan, se impregnan a tu ser.

Escrito por
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