Raskólnikov y otro lado del ser humano

La primera vez que leí El extranjero (1942) de Albert Camus (1913-1960) era una adolescente en sus años de secundaria, no conocía la importancia del contexto histórico de la novela y terminé detestando por completo a Meursault. Ahora, años después, leí Crimen y castigo (1866) de Fiódor Dostoievski (1821-1881) y aunque tengo más claro el contexto de dicha novela terminé odiando a Raskólnikov de igual manera. Hay algo en la apatía compartida por estos dos personajes y en la aparente falta de culpabilidad ante los asesinatos que cometieron que sirve de pretexto para reflejar lo absurdo del mundo que los rodea. Digo aparente porque Meursault no siente culpa y Raskólnikov cree que no va a sentirla, aunque sus delirios postcrimen dicen otra cosa. Hay otra diferencia esencial entre ellos: en El extranjero el protagonista se enfrenta a sociedad/comunidad, en Crimen y castigo Raskólnikov se enfrenta a sí mismo.

Hay un desarrollo mucho más profundo de las problemáticas morales, sociales y espirituales de los rusos en la segunda novela mencionada, no por nada Dostoievski es considerado por varios como el gran escritor psicólogo de su tiempo, y si no me creen pueden comparar los libros por su grosor para una comparación más burda e inmediata. Sus personajes tienen una profundidad sumamente compleja, donde son explorados todos los recovecos de la psique humana, desde el amor más puro, a la embriaguez, la codicia, la desesperación, el erotismo, alucinaciones, demencia, etcétera. Hay una atmósfera creada alrededor de todo esto que palpa la miseria con un realismo que raya en el naturalismo. Hay descripciones tan detalladas que pude sentirme repelida en muchas ocasiones por el bar, la calle o el cuarto que está siendo descrito. Se evoca una atmósfera que ha sido comparada incluso con la de Los miserables (1862) de Victor Hugo (1802-1885). Toda la novela está permeada de la miseria humana, tanto en acciones como en pobreza material, pero también hay personajes (femeninos) que lo dan todo desinteresadamente por sus seres queridos, y aunque puedan estar recurriendo a prácticas como la prostitución o matrimonios incómodos lo hacen con el fin único de salvar a la gente que aman.

El exestudiante Raskólnikov no es el único personaje que observar de la novela, pero es el pretexto para hablar del lado incómodo del humano que retrata la novela. También están presentes Dunia, Sonia, Arkadii, Razumijin, Marmeládov y otros, para leer diferentes facetas del humano. Les hago una recomendación: lean este libro con lista de personajes en mano.

Y sí, la comparación entre Meursault y Raskólnikov es sólo una excusa para hablar de personajes apáticos que no son agradables porque reflejan el lado oscuro del ser humano. El hombre es víctima y también victimario; criaturas que son productos de su tiempo. Raskólnikov es soberbio, da a otros el dinero que le dan a él (a pesar de la pobreza en la que vive), sufre de una demencia momentánea posterior a su crimen (que nos habla de una sensibilidad mayor a la que él creyó poseer y se reitera cuando recuerda en sueños la escena del caballo asesinado por unos borrachos que vio cuando era niño), se preocupa por su familia y por la de un hombre con el que apenas compartió unas bebidas. Es un hombre con tantas capas y contradicciones que al día de hoy es actual porque estos crímenes siguen siendo titulares de las noticias. Y lo digo y lo sostengo: No hay nada más absurdo que el hombre como individuo y sociedad, sólo hay que ver las noticias para comprobarlo.

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