Siempre será verano en la cancha

 

La previa

Inició el mundial de Rusia y con él vendría el supuesto festín futbolero. Nos tocó ser testigos del primer mundial luego de los escándalos financieros y de corrupción de la FIFA, que, como mexicano, lejos de espantarme, sólo me hace anhelar que la sede de la FIFA esté en el centro histórico de la Ciudad de México.

También con el Mundial, vino la renovada esperanza de que México, nuestro querido México, pudiera llegar al quinto partido… y el refrendo de la frustración es de todos conocidos. En la cancha se aprende a amar al género humano, y también a odiarlo con vehemencia. O como dijera Valdano: “En ningún sitio aprendí tanto de mí y de los demás como en una cancha”; es decir, se aprende de nuestros pares (y nuestros nones) a partir de la calamidad y la euforia.

Un tanto más romántica (e ilusa) es la aseveración de Javier Marías: “El futbol es la recuperación semanal de la infancia”, aunque en esta justa mundialista el empacho pueril, a tres semanas de haberse iniciado, será recordado por las nulas proezas de las grandes figuras como Messi o Ronaldo, pasando por el histrionismo de Neymar y las patadas colombianas.

Si el gol debe ser un pase a la red, de acuerdo con Menotti, en esta fase las estrellas estuvieron muy lejanas de la red y el espectáculo.

 

Fase 1

En esta fase ocurrieron demasiadas sorpresas: México le gana a Alemania, Suiza empata con Brasil, Colombia le gana a Polonia (con todo y Lewandoski), lo mismo hizo Croacia ante Argentina de forma contundente, y demás asombros que definieron esta etapa. Aunque lo más sonoro fue que quedara fuera Alemania en esta fase de grupos (sorpresa que desequilibra al propio cosmos).

Lograron pasar 16 equipos: cinco de América, 10 de Europa y uno de Asia. Y se dieron quizá los mejores partidos, hasta el momento, del Mundial: Francia-Argentina, España-Rusia, Bélgica-Japón, Croacia-Dinamarca y Colombia-Inglaterra (aunque este último estuvo plagado del cochambre del juego sucio).

Fase 2

Quedan ocho equipos, cuatro de ellos más o menos esperados, todos, alguna vez campeones del mundo: Inglaterra, Brasil, Francia y Uruguay; los otros cuatro son más producto de la sorpresa, que ha regalado a manos llenas este Mundial, y que incluyen la cortesía para el país anfitrión: Rusia, Croacia, Bélgica y Suecia.

El encuentro entre Uruguay y Francia parece el plato exquisito de esta fase, incluso aventuro que de ahí surgirá el nuevo campeón del mundo; mientras que el de Bélgica-Brasil suena atractivo por el tipo de juego mostrado por ambos en los partidos anteriores.

Suecia-Inglaterra puede ser todo: desde soso hasta espectacular, pues el juego sueco prácticamente no permite “jugar bonito”; en la otra llave, Rusia-Croacia, los croatas deben ganar sin problema alguno, pero, he ahí el pero, Rusia es anfitrión y la motivación puede llegar a lo sublime; sin embargo, Croacia ha mostrado solidez y consistencia, como pocos equipos, durante todo el torneo.

¿Será este Mundial recordado por los asombros? ¿Por la eliminación de Alemania a temprana hora? ¿Por el surgimiento de nuevas figuras y el ocaso de otras…? Hasta el momento, el Mundial de Rusia ha cumplido con buenos partidos. Ojalá y los que siguen sean aún mejores, por el bien del espectáculo y de mi tranquilidad.

 

 

 

 

Escrito por
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