Ted Hughes

Sus primeros escritos en los que predominaron los temas de la naturaleza y los animales, mostraron la influencia que en él ejerció el novelista y poeta Robert Graves, a quien leía con gran persistencia. En 1956 se casó con la poeta norteamericana Sylvia Plath con quien vivió en EE.UU. Durante dos años, estuvo dedicado a la enseñanza de escritura creativa en la Universidad de Massachusetts. De regreso a Inglaterra en 1959, dueño ya de una gran fama, continuó escribiendo numerosas obras que le valieron ser catalogado como uno de los grandes poetas de su generación. Recibió numerosos galardones y fue nombrado como Poeta laureado del Reino Unido en 1984.
Divorciado desde 1962, fue duramente criticado por el suicidio de Sylvia Plath, razón por la cual dedicó muchos años a honrar su memoria, publicando las famosas Cartas de cumpleaños (Lumen, 2013) en 1998, pocos meses antes de su muerte. Dice Eduardo Lago para El País acerca de estas cartas:

El descubrimiento hace unos días [2010] de un poema inédito de Ted Hughes (1930-1998) ha conmocionado a los británicos. Casado con la poeta norteamericana Sylvia Plath (1932-1963), su matrimonio constituye uno de los episodios que más ha dado que hablar en las últimas décadas. Se conocieron en una fiesta celebrada en la Universidad de Cambridge a mediados de la década de los cincuenta. Cuatro meses después contrajeron matrimonio. Tras varios años de relación atormentada, Ted Hughes abandonó a su mujer y a los dos hijos pequeños del matrimonio para irse a vivir con una mujer casada, la también poetisa Assia Wevill. Sola, en medio de un invierno durísimo, con escasos medios económicos, Sylvia Plath, que era proclive a la depresión, se levantaba a las cuatro de la madrugada para dar forma a sus poemas antes de que se despertaran sus hijos. Un día, la poetisa, que había intentado suicidarse en otras ocasiones, perdió la batalla con sus demonios. El 11 de febrero de 1963, tras dejar el desayuno preparado para sus hijos, Frieda y Nicholas, abrió la espita de gas e introdujo la cabeza en el horno.

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