Top 5 de los mejores momentos de terror en la literatura contemporánea

Cuando me invitaron a crear este top 5 inmediatamente me sentí abrumada por todos los autores titanes representantes del relato de miedo exigiéndome tomar el puesto número uno. Desde mi percepción del miedo, releí algunos títulos cortos de Edgar Allan Poe, Lovecraft, Stephen King, Amparo Dávila y Francisco Tario. Por lo que decidí que la disputa a este número uno era imposible determinarse y que sólo provocaría una lucha de gigantes. Así que para este top decidí dejar fuera a los grandes clásicos y tomé autores poco conocidos pero que han dejado una gran impresión en mi lectura, como fiel amante de lo siniestro y del horror.

Para hablar de la sensación de miedo es necesario hablar primero sobre lo Unheimlich, término que Sigmund Freud define con precisión en el ensayo Sobre lo siniestro a partir de un estudio semántico y con el cual explica que esta sensación de angustia e inquietud se da a partir de la transformación de un elemento familiar en algo completamente distinto, la cual nos aleja de la sensación segura que produce lo cotidiano para colocarnos fuera de la zona de confort. Freud pone como ejemplo la novela El Hombre de Arena de E.T.A. Hoffmann. Uno de los momentos principales que ejemplifica lo siniestro en la novela es cuando Nataniel descubre que Olimpia, de quien estaba enamorado, no es más que una autómata a quien han dejado sin ojos y, teniendo en cuenta que la presencia del “arenero” es parte de los traumas de la infancia del personaje, Nataniel queda horrorizado al tomar conciencia del trastrocamiento de la realidad que percibía como familiar, ya que algo tan cotidiano como una persona no es más que un ser ficticio de madera que imita lo humano. Para aquellos amantes de las películas de suspenso, Annabelle es la Olimpia de nuestros tiempos, ya que un elemento tan común como una muñeca no debería poder moverse ni mucho menos imitar vida.

Es así que “lo siniestro” es un elemento de gran importancia en los textos de horror. Esta sensación se alcanza cuando un buen texto nos plantea una realidad y frente a nuestros ojos se va transformando en otra. Tomando estos criterios es así que doy inicio a este top del cual espero terminen todos bien librados…

¡ALERTA DE SPOILER! Si no deseas spoilearte por completo, no leas las citas. Repito ¡NO LEAS LAS CITAS!

#5- “El mejor cuento de terror” (Best New Horror) – Joe Hill

Para empezar, Joe Hill es nada más y nada menos que el hijo de Stephen King, quien buscando su propio camino decidió alejarse del apellido paterno y crear el propio. Comenzar con este cuento es comenzar con una crítica a los clichés de la literatura de terror, pues nos habla de la vieja escuela que sigue repitiéndose y que ya no genera nada, de las convenciones de literatura de terror donde se vuelve a hablar de lo mismo, pero la sensación de miedo se ha perdido para siempre. El terror es confundido con lo brutal y la sangre de la yugular siempre termina por mancharlo todo.

Este cuento habla sobre un crítico de la literatura de terror cuyo mundo gira en la lectura y relectura de este género, y que trabaja en la edición de una antología con los mejores cuentos de terror (así como este top). Así, llega a él una pequeña narración titulada Buttonboy: una historia de amor. El escandalo detrás de esta narración, tras publicarse en una revista, llama la atención del crítico, por lo que decide darle una oportunidad a lo que él cree que será otra historia que sólo le hará perder el tiempo. Al leerlo queda impresionado; sensación que dejó de experimentar hace años. Una joya entre tanta porquería.

La narración dentro del cuento nos habla del secuestro de una niña por un hombre colosal. La niña no está sola y se da cuenta de que comparte la parte trasera de la camioneta con otro niño cuyos ojos han sido sustituidos por botones:

Sus ojos están ocultos bajo dos botones redondos y amarillos que representan unas caras sonrientes. Los botones le han sido cosidos a los globos oculares atravesando los párpados, que a su vez están hilvanados con hilo de acero. Entonces, conforme el coche empieza a moverse también lo hace el muchacho. Toca la cadera de Cate y ésta grita, sobresaltada. A continuación el chico recorre su cuerpo con la mano hasta llegar a la cara y susurra que su nombre es Jim y que lleva viajando una semana con el gigante, desde que éste asesinó a sus padres. —Me hizo agujeros en los ojos y me dijo que después de hacerlo vio cómo mi alma se escapaba. Dijo que hizo el mismo sonido que cuando soplas en una botella de Coca—Cola vacía, la misma música. Después me cosió estos botones, para que no se me escapara la vida. —Mientras habla, Jim se palpa los botones con las caras sonrientes—. Quiere comprobar cuánto tiempo soy capaz de vivir sin alma. [1] 

Este cuento se encuentra en la antología 20th Century Ghosts de Joe Hill, traducido al español con el título de Fantasmas.

#4- “El prostíbulo mágico de Monsieur Venus” – J.R. Chaves

Otro elemento del Unheimlich es la existencia del Doppelgänger o “el otro”. Además, si a la idea de que existe un “otro”, que tiene la capacidad de suplantarnos, le agregamos la condición del andrógino, nos da como resultado este cuento de Ricardo Chaves (con “s”).

Ricardo Chaves ha escrito toda una tesis de investigación con respecto al andrógino en la literatura y como resultado tenemos este pequeño cuento que narra la transformación de un ser nacido como hombre a un cuerpo de mujer. No falta mencionar que el título de este cuento es un homenaje o guiño a la novela Monsieur Venus de Richilde, que inspiró a Oscar Wilde a escribir El retrato de Dorian Gray. Este cuento no es la típica historia de cambio de sexos. El personaje lo ha perdido todo, incluso el nombre, y su nueva condición lo coloca en la miseria. El que era ya no existe y su reencarnación en un cuerpo de mujer no era parte de sus planes. Él tuvo la oportunidad de decidir frente al ser completo, que es el andrógino, según el mito del andrógino de Platón, y al parecer ¿quién podría negarse al placer que puede otorgar el andrógino, con la mezcla de ambos sexos, aún con las consecuencias?

Soy un Dr. Hans Kelbe, patólogo, he hice la autopsia de esa mujer, porque sin ninguna duda aquel cuerpo desnudo acostado sobre la mesa de trabajo era el de una mujer. Fisiológica y anatómicamente lo era. Que la occisa tuviera fantasías sobre su identidad sexual es otro asunto. Ella podía creer lo que le diera su gana, que era hombre, mujer o quimera, pero en lo que a su cuerpo se refiere, a su naturaleza, en eso era una mujer hecha, derecha y deshecha, qué duda cabe. Junto a su cadáver las autoridades encontraron unas cuantas hojas escritas, una especie de largo relato que la lleva a exponer toda suerte de fantasías y delirios. Pobre mujer. Quizá hubiera sido una buena escritora de ficción. Su estilo y vocabulario nos hablan de una persona bien educada, algo inusual en la gente de su oficio y, sin embargo, terminó sus días como prostituta alcohólica en la Zona Rosa. No era nada fea, más bien hermosa, y me enteré que tenía mucho éxito profesional. Sus compañeras la llamaban “La Reina”, por su arrogancia y porte con algo de maniquí travesti. Tenía 33 años, según afirma en su adiós, y no se le conoce ni familia ni amistades. El alcoholismo la destruyó, en parte. También sus propios problemas psicológicos, que la llevaban a su fantasía de ser hombre o, mejor, de haber sido hombre. He leído de semejantes delirio de transexuales psicóticos. Éstas fueron sus últimas y asombrosas palabras escritas horas antes de cortarse las venas y morir desangrada Que “La Reina” descanse en paz.[2]

Así da inicio el cuento de “El prostíbulo mágico de Monsieur Venus” el cual se encuentra en el libro Jaguares Góticos de José Ricardo Chaves.

#3- La Butaca Humana – Edowaga Rampo

La literatura japonesa, en sí, ya es todo un trastrocamiento a la realidad, dentro de nuestra concepción occidental, pero hablar de literatura de terror japonesa nos coloca en un plano que puede proyectarse a un punto donde lo grotesco y el horror no pueden ser diferenciados fácilmente. Los fantasmas y demonios japoneses no sólo tienen su propio nombre, también su naturaleza;  toparse con ellos no es augurio de un final feliz. Pero al igual que la literatura de terror occidental, muchas veces, el hombre y sus acciones son por mucho más aterradoras que cualquier entidad paranormal. Es ahí donde este cuento entra en el número tres de la lista con un escritor que hace público su admiración por Edgar Allan Poe, “Edowaga Rampo” no es más que la manera de decir en japonés el nombre completo de Poe.

La Butaca humana, al igual que El mejor cuento de terror, también incluye un texto dentro del texto. Comienza describiendo a una escritora que habitualmente recibe cartas de sus lectores. No le sorprende encontrarse con algunos intentos de historias que sus fans le hacen llegar, con la esperanza de ser criticados por la escritora. Es así que un día llega a sus manos el relato de un hombre que narra su condición como artesano de muebles y que gracias a su excelente habilidad, sus creaciones han llegado ser parte de los hogares y edificios más excelsos de Japón. Aun así, su naturaleza humana no es para nada agraciada por lo que siempre ha vivido aislado debido a la fealdad de nacimiento. Su condición de artesano no le permite ganar mucho dinero, por lo que una operación para cambiar su condición no es posible. Al final de esta carta a la escritora se narra una sucesión de eventos que ocurrieron después de encargarle crear una butaca de cuero, a la cual dedicó toda su maestría. Al terminar, el artesano se sienta sobre su creación y se da cuenta de que es una de las mejores piezas que ha creado y que la comodidad del mueble sobrepasa por mucho a todas sus creaciones:

…no me cabe duda de que fue el mismo demonio quien me la susurró. A pesar de tratarse de mi siniestro pensamiento, me atrajo con un magnetismo tan poderoso que me resultó imposible resistirme. Es evidente que al principio la idea se vio fortalecida por mi secreto anhelo de quedarme con la butaca. Sin embargo, consciente de que aquello no podía ser, deseé acto seguido acompañar a aquel mueble fuera cual fuera su destino.[3]

El hombre decide vivir dentro de la butaca para experimentar el tacto con otros seres humanos a partir de la interacción con el objeto; sólo de esa forma logra conocer placeres que hasta entonces desconocía debido a su horrenda naturaleza. La butaca termina siendo vendida en subasta y el hombre, cansado de vivir en la fugacidad de extranjeros que día a día van y vienen, decide experimentar “el amor” a un solo ser, por lo que continúa viviendo dentro de la butaca, deseando caer en un hogar japonés y así experimentar el goce a un solo dueño. Al llegar a su nuevo hogar y, por suerte para el hombre dentro de la butaca, se da cuenta de que será para la esposa de quien lo ha adquirido, con lo cual, aquel hombre queda satisfecho y locamente enamorado del ser que día a día busca la comodidad de la butaca…

Estoy seguro, señora, de que a estas alturas habrá adivinado usted quién es el objeto de mi loca pasión. Para no andarme con rodeos, ¡lo cierto es que se trata de usted, señora! Desde que su marido me trajo de aquella tienda de muebles he sufrido unos dolores insoportables a causa del desmedido amor y el anhelo que siento por usted. No soy más que un gusano…, una criatura repugnante.[4]

Este cuento se puede encontrar en español como parte de una colección de cuentos en el libro titulado Relatos japoneses de misterio e imaginación de Edowaga Rampo.

#2- La tercera parte del mar – Alejandro Tantanian

Sí, el teatro también tiene lo suyo y esta obra merece, por mucho, el puesto número dos de este top. La obra cuenta con dos personajes y transcurre en un solo acto. Actualmente son pocas las obras de teatro que pueden aterrorizarnos o por lo menos sacarnos un buen susto. Si conoces La dama de negro en su versión teatral y El fantasma en el espejo, esta obra no puede desilusionarte.

La locura, como elemento de horror, es uno de los mecanismos más usados para la creación de lo siniestro, pero hacernos partícipes de dicha locura por medio de los diálogos y las pocas acciones que contiene la obra, nos coloca como cómplices de lo que pueden ser asesinatos en serie. Esta pieza teatral nos introduce al delirio de los personajes y al horror al que ha sido sometida Victoria y de la cual seremos testigos mudos hasta el final.

…nueve años en la oscuridad. No hay diferencia. No sé nada acerca del tiempo. Eso está mal. Y mi padre volverá. Lo sé. Y tratará de matarme…

…mi padre hablaba de Dios. Es una palabra graciosa: Dios. Mi padre quería saber si Dios tenía un lenguaje. Un idioma. No, no me pregunte lo que quiero decir con esto. Mi padre creía que un bebé podría hablar ese idioma si no veía gente. ¿Pero qué bebé sería ése? Claro. Acertó. Por eso tanta noche. Tanta oscuridad. Finalmente Victoria aprendió a decir nada. Da, da, da. Gracias. Victoria guardó dentro suyo sus palabras. Todos esos días esos meses esos años. Victoria sola. Allí en la oscuridad y las palabras hacían ruido en su cabeza y le hacían compañía. Por eso su boca no funcionaba bien…[5]

Esta obra se puede encontrar gratis en PDF. Cabe mencionar que si después de leerla, alguien se pregunta si dicho texto ha sido puesto en escena, la respuesta es “sí”…

#1- La hora del té o un encuentro transformador – Luis Alcocer Guerrero

Y así llegamos al número uno y dicho puesto se lo lleva otra obra de teatro que todavía me deja pensando cuando me acuerdo de ella. Incluso, ha sido uno de esos textos que al leerlo por primera vez me generó escalofríos. Fue, en su momento, mi Buttonboy…

Si después de chutarte todo el artículo te hace dudar qué hace este escritor en el puesto número uno, entonces, debes estar seguro de que el siguiente texto lleva consigo muchos de los elementos de los textos anteriores, ya que este dramaturgo mexicano, que ha estudiado la rama del horror desde sus entrañas, centra su obra en el estudio de lo siniestro, por lo que ha dado pie a la creación de un teatro siguiendo la rama del Granguiñol. (Teatro ubicado en la zona roja de París y señalado como el primer teatro de horror, el cual iniciaba la función preguntando “…Antes de iniciar con nuestra función, queremos saber si hay un doctor en el teatro”.)

Centrándome en una en particular, La hora del té o un encuentro transformador es una obra que contiene delirio, locura, elementos de lo siniestro, el otro, el engaño y, por último, la verdad que no deseamos conocer a estas alturas, sino salir huyendo. Es así como la obra comienza con dos personajes en medio de la noche, en un lugar remoto y en busca de algo. Pero hay algo que anda mal, nosotros como lectores podemos intuirlo, el personaje puede intuirlo. Todo comienza a acomodarse y lo menos que queremos es estar en lo correcto. La verdad es algo que no vamos a poder olvidar fácilmente y el personaje, ahora, es parte del engaño. Hemos sido engañados. Bien nos advirtió Luis Alcocer al afirmar que “las entrañas tienen su propia dramaturgia, su propio tempo y ritmo y, generalmente, se niegan a adaptarse a los requerimientos del arte”.[6]

Madre (Acercándose a la Hija) Y tú te callas. (La madre le quiebra el cuello a la hija girándole la cabeza. El cuerpo cae sin vida. La madre se vuelve hacia el joven, que la mira horrorizado.) Me estaba volviendo loca. (Pausa.) Era lo mejor. Debí hacerlo hace mucho. Siempre hacen cosas raras cuando caducan. A veces parecen lúcidos, a su manera. Cualquiera diría que la carne en descomposición comienza a pensar. Supongo que sufría, Como sea, ya no la necesitamos. Porque usted no vino buscándola a ella. Usted vino por mí.[7]

Así termino con mis propuestas de top 5 a los momentos de terror en la literatura contemporánea, ideales para acompañar en esta época tan susceptible al terror y al horror.

¿Qué te pareció, agregarías otras, estás de acuerdo, conoces a los escritores propuestos? Comenta y no olvides compartir si te gustó este artículo.

[1] Joe Hill, Fantasmas, 2008

[2] José Ricardo Chaves, Jaguares góticos, 2003

[3] Edowaga Rampo, Relatos japoneses de misterio e imaginación, 1956

[4] Ibid

[5] Alejandro Tantanian, La tercera parte del mar, 1994

[6] Luis Alcocer Guerrero, Florilegio de teatro psicotrónico, 2013

[7] Ibid

Escrito por
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