Cinco intertextos en la literatura

«INTERTEXTO. Conjunto de las unidades en que se manifiesta el fenómeno […] dado en la relación entre el texto analizado y otros textos leídos o escuchados que evocan consciente o inconscientemente o que se citan, ya sea parcial o totalmente, ya sea literalmente […], ya sea renovados y metaformoseados creativamente por el autor.»
Helena Beristáin, Diccionario de retórica y poética

¿Dónde termina la inspiración del intertexto y dónde comienza el plagio? Uno de los puntos más importantes en la intertextualidad es la manera y la intención con las que el autor aborda el tema en su texto. A continuación encontrarán algunos casos de obras inspiradas en otras:

*Procuramos que ésta sea una zona libre de spoliers #spoilerfree #libredespoilers

  1. La cena (1912) de Alfonso Reyes y Aura (1962) de Carlos Fuentes.

El primero es un cuento con Alfonso como protagonista, y la segunda es una novela corta con Felipe Montero como personaje principal. En ambos encontramos a un protagonista despistado que termina involucrado en una tríada con dos personajes femeninos y fantasmagóricos un tanto hechizado por la atmósfera que gravita alrededor de estas dos mujeres. Ambas situaciones terminan en una revelación terrorífica para Alfonso y Felipe. #noviafantasma

  1. La casa de las doncellas dormidas (1961) de Yasunari Kawabata y Memoria de mis putas tristes (2004) de Gabriel García Márquez.

García Márquez aclaró en su última novela que tomó como inspiración La casa de las doncellas dormidas. Sin embargo, cabe destacar que dicha aclaración no lo libró de las acusaciones de plagio. En los dos libros se aborda la historia de un hombre mayor que encuentra más placer y amor en una joven inocente e inexperta que con cualquiera de las otras mujeres que había conocido en el burdel o fuera de él. #siemprehayunaprimeravez

  1. Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez y La casa de los espíritus (1982) de Isabel Allende.

En Cien años de soledad encontramos un libro fundacional para Hispanoamérica y para la literatura universal. La casa de los espíritus es una heredera innegable en cuestión de los tópicos ocupados a lo largo de la narración, incluso las similitudes entre las historias mismas. En ambas novelas se aborda la historia de una familia a través de varias generaciones con el fin de hablar sobre las relaciones humanas, la sociedad, los fantasmas, las revoluciones, el amor, el desamor, el realismo mágico, etcétera.

#hastaenlasmejoresfamilias

  1. El perfil del hombre y la cultura en México (1934) de Samuel Ramos y El laberinto de la soledad (1950) de Octavio Paz.

Éste sí fue un caso más descarado, pues a pesar de que ambos pretenden ser ensayos que desenmarañen el psique del mexicano, el de Samuel Ramos fue escrito primero y también fue más corto. Sobre las acusaciones hechas contra Paz de plagio a partir de El laberinto de la soledad, él respondió: “Uno de los artículos de Salazar Mallén que nadie recuerda y un libro de Samuel Ramos que todo mundo conoce, son mis fuentes secretas. De paso, no estoy en contra del plagio cuando la víctima desaparece. Ya se sabe que el león se alimenta de corderos.”

  1. “Waste land” (1913) de Madison J. Cawein y La tierra baldía (1922) de T.S. Eliot.

“Los poetas inmaduros imitan; los poetas maduros roban; los malos estropean lo que roban, y los buenos lo convierten en algo mejor.”

T.S. Eliot

Se ha acusado a T.S. Eliot de haber plagiado varios fragmentos de diferentes obras en sus poemas, el más señalado puede que sea el poema “Waste land”, que incluso comparte el nombre con La tierra baldía de T.S. Eliot. Me atrevo a decir que si bien el primero pudo servir de inspiración, el texto de Eliot es uno de largo aliento que escribe desde la devastación del periodo de posguerra de la Primera Guerra Mundial, se trata de un pastiche que emula lo fragmentaria que se volvió la vida con el modernismo.

**Una serendipia entre estos dos textos fue el contacto que tuvieron con Ezra Pound. Por un lado, el poema de Cawein fue publicado en la revista Poetry, en el mismo número donde Pound escribió un artículo sobre poetas londinenses. Por otro lado, es de conocimiento general que Pound contribuyó a editar el poema de Eliot.

 

Menciones especiales:

  1. “Poema 30” (1917) de Rabindranath Tagore y “Poema 18” (1924) de Pablo Neruda.

Se acusó a Neruda de plagiar el “Poema 30” de Rabindranath Tagore y de hacer una transcripción casi literal de la traducción que había hecho Zenobia Camprubí del poema original. Eso es lo que pasa cuando olvidas poner la nota de que tu poema es una paráfrasis de otro poema…

*Huidobro, Vicente, Vital, Núm. 2, Santiago de Chile, enero de 1935.

  1. Barba Azul (1697) de Charles Perault y La cámara sangrienta (1991) de Angela Carter.

En estos dos relatos tenemos como protagonista a una joven curiosa que desobedece la orden explícita de su nuevo esposo de no husmear más allá de lo permitido; cae en la tentación y utiliza la llave prohibida que le fue entregada como una innegable provocación. En este caso la autora del cuento más reciente nunca niega su fuente de inspiración, incluso señala su propio texto como ejercicio de escritura postmodernista.

***Aquí tenemos como bonus la película de Guillermo del Toro: La cumbre escarlata (2015), que los lectores reconocerán inmediatamete como discípula de los dos textos mencionados anteriormente.

  1. Por último tenemos el Cantar de los nibelungos (1848-1874), poema épico anónimo de la Edad Media de origen germano, que inspiró de manera un poco más sutil la ópera de Richard Wagner El anillo del nibelungo (1876) que a su vez inspiró junto con otras fuentes El señor de los anillos (1954) de J. R. R. Tolkien. Es bien sabido que Tolkien tuvo varias influencias gracias a su formación filológica, entre ellas la mitología nórdica, Macbeth y Beowulf. Como legado más reciente de esto tenemos a George R.R. Martin, que a su vez ha sido comparado con Tolkien por su serie de Canción de hielo y fuego (Juego de tronos, 1996). Martin logró darle más profundidad a temas como la política, el papel de la mujer y el sexo que no habían sido abordados en ninguna de sus predecesoras, la reescritura pretende mejorar y en este caso lo logra con creces.

En la actualidad es prácticamente imposible hablar de originalidad pura, estamos en un punto de la humanidad donde todas las historias han sido contadas; lo que las distingue es la innovación en la forma de contarlas y la evolución de la escritura con ellas.

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