Pequeños apuntes sobre Guerra y Paz

Tolstoi (2)
Guerra y Paz / DEBOLS!LLO, 2012
 

A Mariana, niña rusa

Si algo aprendió el joven conde Nikolai Rostov en la batalla de Austerlitz es que siempre se miente al relatar hazañas de guerra. Esta reflexión lo asalta años después cuando, en el verano de 1812, comienza la invasión de Napoleón a Rusia, y Rostov escucha el exaltado relato que hace un oficial con respecto a una campaña en Saltánovka: “En la guerra nada ocurre como lo imaginamos o contamos”.

En El erizo y la zorra, Isaiah Berlin señala que uno de los principales objetivos de Liev Nikoláievich Tosltói al escribir Guerra y paz era destacar el contraste entre la trama “real” de la vida –individual y colectiva- y la imagen “irreal” ofrecida por los historiadores. La escena anterior expone, un poco como metáfora, que los objetivos del historiador y del artista son opuestos entre sí. Para Tolstói, el primero jamás podría representar la complejidad de todos los aspectos de la vida de cierto héroe, así como el segundo no puede construir a ese mismo personaje en su significado histórico. Como artista, al escritor ruso no le interesa el argumento, sino el retrato de un proceso vital.

Guerra y paz es la crónica de tres familias entre los años de 1805 y 1815: los Rostov, los Bezujov y los Bolkonski. Todas representantes de la aristocracia en la que el conde Liev N. Tolstói se había formado. El realismo con que el autor dibuja este episodio de la historia y las relaciones de estas familias que viven la transformación de su imperio, a causa de las Guerras Napoleónicas, se da casi de manera orgánica. La acción fluye como un río, semejante al tiempo. De los 559 personajes en la novela, todos aparecen bien diferenciados y evolucionan con el paso de los años. El lector se convierte en testigo de sus cambios de conciencia y de sus defectos físicos más imperceptibles.

En Guerra y paz, los tratados de historia y los juicios morales no entorpecen la narración, como criticaba Flaubert. Todo tiene que ver con todo: una típica reunión en los salones petersburgueses de Ana Pávlovna, el ajetreo de las condesas Rostov antes de ir a un baile de la corte, tienen la misma importancia narrativa que los escenarios bélicos de una batalla tan grande como la de Borodino. Por algo, Sergio Pitol dice que Guerra y paz es todos los libros, todos los temas: la relación entre lo terreno y lo divino. La búsqueda de la verdad a través de la ficción.

 

Melissa Hernández Navarro

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