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La complicidad entre imagen y texto de un cartón  
María Fernanda Gómez Peralta comment 0 Comentarios access_time 3 min de lectura

No es fácil lograr la conjugación exacta entre texto e imagen. No faltaba más no es un libro ilustrado, pero tampoco es un libro de texto corrido con un par de imágenes. Se trata de una compilación de varios cartones que en casi todos los casos vienen acompañados de una línea contundente que puede darle o no un giro a la ilustración. Es refrescante encontrarse con un libro que logra sacarte una carcajada con un punch simple mas no simplón. En un mundo tan saturado como el actual, la simplicidad se agradece.

Texto e imagen se complementan entre sí, y la lectura del todo depende de la relación simbiótica de ambos elementos que, en conjunto, cuentan una historia. Aquí me encontré con ilustraciones muy hermosas por sí solas, que se alejan un poco del formato de caricatura o tira de periódico que suele ser sólo a una tinta y un bosquejo más rápido, rústico incluso. Estas ilustraciones tienen detalles exquisitos que hay que apreciar con atención y detenimiento.

Aquí hay un retrato cómico de muchos vicios, en algunos casos mostrados en la sociedad actual y en otros es simplemente una imagen que está tan bien lograda que no tiene más pretensiones que sólo contar una historia linda sin afán cínico o irónico. Diré que mi viñeta favorita fue probablemente la primera que implica el sueño de un pastor con sus ovejas y las nubes.

La variedad de personajes que aparecen tampoco se queda corta: personajes desde el diván del psicoanalista, las cotidianidades del matrimonio, de la oficina, de individuos varados en una isla desierta, las interacciones de los dueños con sus mascotas, el comportamiento humano de los ratones, los ratones como polizones, incluso la vida en el campo, en la ciudad, en las pinturas rupestres, la sátira al arte moderno, la sátira a la vida en general, etcétera. Todo esto se logra a partir de imágenes que cuentan historias de manera individual. En esta lectura no existe la preocupación de que pierdas la continuidad porque tienes que transbordar de estación en el metro o porque ya se te hizo tarde para salir a algún lugar. Cada página te cuenta una historia independiente de todas las demás, y aunque sí hay más de una viñeta con un mismo personaje, la narrativa aquí no es secuencial.

A pesar de que algunas novelas gráficas han sido reconocidas por premios relevantes como el Booker o el Pulitzer, se sigue subestimando a este tipo de narrativas, que tienen elementos más visuales..  Siempre han existido expresiones gráficas como medios para comunicar o expresar algo, aunque probablemente antes en contextos más “artísticos” o ceremoniosos; hoy en día nos hemos convertido en una sociedad muy visual, y esto en ocasiones puede llevarnos a no analizar adecuadamente lo que percibimos. Me quedo con la reflexión de que la frase “Una imagen dice más que mil palabras” no es del todo cierta. No debemos dejarnos llevar por las primeras impresiones, ya que el subtexto de una imagen es tan valioso como la oración que lo acompaña en la parte inferior. En más de una ocasión tuve que detenerme más de lo que esperaba en la imagen para lograr entender el todo de la historia que cuentan, es una muy inteligente tradición presente en muchos lugares, desde The New Yorker a El País que refleja el humor y las preocupaciones de una sociedad.

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