Rodrigo Díaz Cortez

Con la venta de esos libros se compró un pasaje de ida a España, donde siguió vendiendo su libro por los barrios de Barcelona y el parque del Retiro en Madrid. Saltó de un trabajo a otro, desde estibador de aviones a valet parking, hasta que en 2007 su novela Tridente de plata ganó el Premio Mario Vargas Llosa de la Universidad de Murcia. Con el dinero del premio consiguió la licencia de taxista, trabajo que combina en la actualidad con la impartición de talleres de creación literaria. Sus cuentos se encuentran en antologías de Chile, México y España. La novela Poeta bajo el mar quedó finalista del Premio Ciudad de Barbastro en 2008 y fue finalista del Premio Qué Leer en 2010.
Un autor al que no le ha sido fácil publicar, y cuya vida transcurre entre la literatura y el taxi, se expresa de su propia obra como un imaginario que da voz a aquellas personas que no la tienen en la realidad:

En prácticamente todas las novelas y cuentos que he escrito, siempre hablo acerca de las personas marginadas y sobre la realidad, que aunque se ambiente en un país o un lugar determinado, puede ser la historia que viven cientos de personas en el mundo. Si bien mis obras son básicamente el resultado de la ficción, los propios personajes, lo cotidiano, las vivencias, el amor, la pasión o la corrupción, están presentes en mis creaciones. Lo importante de mis novelas y cuentos y, en especial de Tridente de plata, es que absolutamente todos los personajes tienen vida propia y una historia para contar.

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